Acciones De Un Poeta II

Y unos días pasaron… Tomando en cuenta todo el discurso del silencio, cayó al principio de lo que una vez se llamo locura… Pasando por peldaños de palabras, miró a lo que supuestamente era el cielo y exclamó… “¿Qué tengo que otros no tienen? ¿Qué necesito para mi existir?... ¡Soy poeta, no un animal salvaje, dame una respuesta para sobrevivir!...

Y así intentando, en una palabra resbaló… En un tártaro de recuerdos se esfumó, y tratando de alejarse de los monstruos, se escapó… Y encontró una majestuosa mujer con sonidos constantes, el ruido en su vida ahí nació, ahora el poeta vive una desgracia constante, con mujeres que predican su otra religión, de hablar y no callar… Ya me hace falta mi silencio...

Oh poeta! Que poesía! Ahora el ruido sustituye los días, de lo que una vez el silencio se sintió conforme, ahora mi inocencia se encontraba sin soporte…

En el infierno de la vida muchas mujeres incauté, pero nadie con tu voz sincera en mi vida yo encontré… “Me hace falta una rosa y un beso de poesía” reclamaba el poeta un tiempito de tres días, para buscarla, adorarla y pedirle dos días, donde en uno se resuelvan los problemas de la vida…

Pero poeta! Tu poesía! Te atrae problemas estos días… Te conozco, se que quieres los sabores, para que tu boca sea el  contraste de tus hedores… Te comprendo!  Oh poeta! Yo también he pecado, la oportunidad que tú tenías la dejaste en el pasado... Oh poeta! La poesía! Es algo que no le afecta a tu vieja simpatía…

Pero, poeta! Mi poesía! Te quedan mil razones para declarar tus tres días, no vivas en una extraña sinfonía, donde la vida no te premie, ni te pase cuenta de tus días… Que aun te sigo exclamando algo… Eso pasa, en unos días…

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