Entre El Desmayo Y La Realidad

Se busca un cuadro abstracto a las vías de tus corneas, que merodean en un campo de lirios, infectados por el placer y la armonía, de desgarrarte la ropa. Totalmente en conjunto con tus brazos y esa caja de Pandora que tienes entre piernas, que acude a mis llagas con motivo del tétano. Esas cuadrigas de metal oxidado, haciendo la acción del cambio de este cuerpo, destruido y agravado por mi asunto de las bacterias y alcohol.

De estas salieron mis palabras, cuando una resonante y majestuosa partitura rechinaba de silencio en medio de una completa destrucción. El alba decaía y no por motivos del miedo a la noche, sino, por terca que era a la inmunda y sensible luz.

Y la descripción es simple y llana, agobiando mensajes en una paleta diabética y coronada. Este terreno era una herida inexperta entre el más grande hijo, pues noble, afamado padre. Y su herejía no era más que un odio a su alevosía, que clamaba más carne al ver que incrementa su poesía. El terreno parecía una oda tan corta y deforestada que el pasto padecía de calvicie hereditaria, ya que de colectas, habíamos sido arrastrados por el hambre de su fantasma.

Me confiscaba ella los actos del amor, sorprendía su desdicha con otro hombre, ya su conciencia valga la redundancia.

Entre esas yagas me hizo pisar el pecado, y mi estimulo susurró una enfermedad. Se licuaba tres frutas de la desgracia, para así, mi sueño quitar. De pronto un perfume cunde en el repertorio propuesto, era este el olor de la cautividad. Justo antes el formol me había dicho: “No ocultes tu pansexualidad”.

Aquí nos arrastran otra vez a una supuesta travesía, quien sabe si mi después de una coma, anda con nosotros, solo me queda seguir la única sábana blanca que veo, pues si me acerco me doy cuenta que me traiciona la miopía. –Pobre comunista- gritaba la tul novia con sus ramos de flores azul, con mi traje de gala, una señal hice padecer.

De aquí al arrastre ya me mataba el blanco cristal que ablandaba mi cara, decidí volver a la superficie y mi desmayo fue una convicción… Miré el cielo que no nos pertenece, ya que de él somos nosotros. Le plante la idea de que desmenuzara un poquito de alcohol de sus atributos, para así poder desinfectarme del pecado ajeno.

Cuando el ambiente acaricia el violeta se siembra en el suelo un muro corredizo blanco, ya girando, buscando, desembrados de su padecer amniótico. Con movimientos periódicos acoge la mano y la palma, después de su clave Morse, el ambiente pierde las ganas…

Ahora como debe, un pobre al sostenerse de una cuerda no tiene otra para tomarse su nota. El resultado fue la separación como el divorcio, y su palma dio la oportunidad de vivir la línea de vida.
Su que se siente, usted, ya de a tratar con un poco de muerte y amigas, pues si este no es el caso, entonces me interesa aprender a ser parte de los pasos, estos paso de aleteo constante, esta rumba de bailar a la circunferencia, de este estilo para ganar su satisfacción… de come a la merced de la gloria.

Cabreados sin media, vivimos en una sola situación concluida con petróleo, no nos queda más que llorar para comunicar las estaciones y acordarme de las notas que nunca pude agudizar más.

No les conté que esas vías oxidadas fue producto de la introducción aguda, introducción intervenida por razones amorosas. Que simplemente empezó con un amor al lapicero, y una apelación al jugo sentimental.

Hasta que pase los años y los daños, que busquen las Sofías y las llamen sabias, que vuelva la verdad de mirar al mundo de cabeza, que sientan que los tubérculos vivan al aire, que un niño crezca a la deriva, que la cigüeña haga… niños… de porquería…

“El odio y el placer, son actividades majestuosas del expresionismo, si no es así, la muerte no tuviera objetivos en su vida”
Oda a la lirica de su propio nombre…
                                                                                                     Att: El suicidio llamando a la puerta…

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