Confesiones


Somos entes sociales. Entes que se dedican a mutilar los estratos de la sociedad, seres que siguen caminos guiados por el pensamiento, pensamientos que establecen bases morales comparadas a nuestra realidad... Una filia constante que nos merece el derecho de protestar, establecer una indiferencia casual, un escalón mítico, una centuria que nos predice el futuro... Una persistencia académica y distributiva que vino plantada simultáneamente en cada uno de estos fugaces influyentes de cualquier lugar.

Somos entes llenos de sangre ardiente, con un objetivo sexual a cumplir. En particular, una sed extranjera cultiva un deseo inmigrante... Una libertad poco andante con una modificación en su ley... Un apetito jocoso, tan lleno suposiciones, un acercamiento a excluir la virginidad... Un oscurecer, velo de noche que amamanta con vino un glamur profundo... Un trazo amarillento de existencia, que nos propuso conquistar su anular. Fuera de mi particularidad, somos unidades que aplican fuerza sobre un eje posado en la neutralidad... El ardor es una carta magna que nos rige como pasión, que ha sido circunscrita para expresar un amor, actividad que ha sido plasmada como una degradación al sexo, plasmada como un aprovechamiento efímero, una tradición quebrantada por los ideales de una modernidad... Solo me queda decir, que seguimos siendo entes, rapsodia regida por la inseguridad...

Somos personas biodegradables. Personas que inculcan realidades, un engaño supuesto a ponderar los asuntos inquietantes hacia otro prójimo... Ostentamos la habilidad de fingir, si esto nos cuesta la vida... Como ambición y alevosía, decidimos olvidar, tener la dicha de sustituir, remplazar lo pasajero por otra jovencita/to que anhela alcanzar las cualidades de unas entrepiernas... Gozamos de la pertenencia de una duda, la doblamos, la insertamos, la encapsulamos, y por justo decreto después de proclamarlo, constituimos nuestros beneficios...

Somos esos susodichos especímenes. Susodichos los cuales aspiran a comprometer un cambio en otros entes... Implantamos una pista, un indicio de lo que tácticamente queremos asentar... En vista común a estos escasos acreditados  que conservan la cultura de atestar sobre actividades intuitivas llenas de lujuria, que el amor los desgarre y a la vez los excuse... Increíblemente, son estos los nombres de varias irrealidades...

Somos esencia cautivadora... Y a la vez somos vastas promesas que se dejan desmenuzar por los defectos tan horrendos que nos extrae tu compromiso a la sociedad... En peculiaridad, soy un ser admirable y pedante... Cada pecado se refleja en el asta como mancha pintoresca colmada de un surrealismo inquietante, una humilde canción modesta que ondea por los aires perfumando al individuo a indagar por las trampas de tan libido y flamante musculo... Metrónomo inusual, método poco ortodoxo, uso de mis tiempos como escapatoria a la seducción... Simbología perturbadora que posa en ti un sol, quien por delicia decide sostenerte regocijando un ritmo... Que sean de ti mis condolencias, y que el sudor sea colonia de tu eterna juventud... Fuera de la peculiaridad, eres entelequia  domadora, poseedora de unas mazmorras impetuosas, puente masoquista, crimen erótico, mares de llanto por exaltación al clímax... Cepillo dental, muestra que deja tu furor al ambiente, recuerdo de un saber que volverás, a escribir las confesiones de este ente...

Soy sumiso planetario, soy amor carnal, soy liquido entre tus mansos regazos, y a la vez puedo ser la evocación lasciva de tu azar...

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