Compartí Sin Organdí

Compartí el pétalo de una rosa
     no sabría decir si era roja,
     mas estoy seguro que fue marchita.
Palidecía entre las palmas cocadas
     que apretaban con fuerza entre uña y puño,
     puño y tronco que lloriqueaba la partida
     y el regreso de una carta que quiso ambientar una ida:
No sabría explicarte… al no querer pensar ello,
     pareciera que vuestro segmento de rosa fuera sigilo,
     un fragmento travestido del furor de vuestra alma
     que en matiz grisácea decía fingir contigo
     los sostenidos que emanaban de vuestros besos nasales de sonido
     de vuestro emocionar atribuido a lo árido de vuestras actitudes.
Ya sabría como descifrarlo,
     sino fuera por el filtro nihilista que vuestra literatura confiesa,
     tal cual como delibera vuestra mundana agonía,
     rechazada o complacida por la mano “humana” del hombre
     que ansía vuestro cuerpo por lo mediterráneo que son vuestras caderas
     Y así lo diría,
          cualquier individuo que enhebra el estrecho que resguardas
          más debajo de vuestro abdomen.
Pero, ¿Cómo lo contraría?
    si vuestro Berlín en muros se asemeja a la escéptica estructura
    de una maravilla oriental,
    donde en los lados de vuestro comunismo se exhibe lo más frágil de las hendiduras de vuestros sentimentalismos…
¡Como poder sobrevivir a ello!
    si del techo de vuestro universo caen baldosas   
    que restriegan vuestra dignidad tan humana.
         Sin embargo, tan costera, tropical y caribeña,
         por el color que llevan vuestros labios de aquel labial que apaga vuestra vereda dentada de sonrisas,
              de aquello que te atrae con prisa y asimismo te desvela,
     haciéndote esperar tranquilamente en la alameda,
     otro pétalo de rosa que en vuestra colección cortejas
         ¡Y te quejas! Porque no dejó en vuestras palmas
         lo que en vuestro cuerpo sació en demasía,
el dulce de aquellas cocadas que hizo caricias en seco,
por la falta del lácteo que quiso limitar en el sexo,
por motivos a esquivar los encuentros de póstumas visitas…

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